El mundo del vino está experimentando una transformación significativa con la introducción de la nueva normativa europea de etiquetado de vinos. Esta legislación, que entró en vigor el 8 de diciembre de 2023, representa un paso adelante en la garantía de la seguridad alimentaria y el derecho a la información de los consumidores. Con un enfoque en la transparencia y la confianza, la normativa promete cambiar la forma en que los productores comunican la información de sus productos y cómo los consumidores toman decisiones informadas.

¿Qué cambia con la nueva ley?

La nueva ley exige que toda la información de producto definida en el reglamento de información alimentaria (UE) 1169/2011 sea comunicada claramente al consumidor. Esto incluye la lista de ingredientes, información nutricional y la presencia de alérgenos.

Esto significa que los productores deberán especificar los componentes utilizados en la fabricación o preparación del vino. La definición de “ingrediente” según el Reglamento de información al consumidor (UE) 1169/2011 incluye sustancias, aromatizantes, aditivos alimentarios y enzimas alimentarias presentes en el producto final. Los residuos no se consideran ingredientes.

 Además de la lista de ingredientes, los vinos también deberán proporcionar información nutricional. Los productores deben indicar el valor energético de 100 ml de vino o vino aromatizado en la etiqueta física de la botella. También pueden utilizar el símbolo “E” para representar la energía. Alternativamente, pueden mostrar los ingredientes y la declaración nutricional en el envase o en una etiqueta adherida al mismo.

Sustancias alérgenas que deben indicarse en la etiqueta

la nueva normativa de etiquetado de los vinosLas sustancias alérgenas que deben indicarse en la etiqueta de los vinos, según la nueva normativa de etiquetado de la Unión Europea, son las siguientes:

  1. Sulfitos. Los sulfitos son compuestos químicos que se utilizan como conservantes en la producción de vinos. Pueden provocar reacciones alérgicas en algunas personas, especialmente en aquellos que son sensibles a ellos. Por lo tanto, los vinos que contienen sulfitos deben indicarlo claramente en la etiqueta.

  2. Proteínas de huevo y leche. Algunos vinos pueden contener trazas de proteínas de huevo o leche debido a los procesos de clarificación o estabilización. Estas proteínas pueden ser alergénicas para ciertas personas, por lo que también deben figurar en la etiqueta.

  3. Proteínas de pescado y mariscos. En algunos casos, los vinos pueden entrar en contacto con proteínas de pescado o mariscos durante los procesos de producción. Si es así, se debe indicar en la etiqueta para alertar a las personas con alergias a estos alimentos.

  4. Otros alérgenos. Además de los mencionados anteriormente, cualquier otro alérgeno presente en el vino debe ser declarado en la etiqueta. Esto incluye ingredientes como frutos secos, soja o trigo, si están presentes en el producto final.

Etiquetas físicas vs. etiquetas digitales ETIQUETADO VINO

Una de las innovaciones más destacadas de esta normativa es la opción de utilizar etiquetas electrónicas. Por primera vez en el sector alimentario, se permite comunicar parte de la información obligatoria a través de etiquetas digitales, accesibles mediante un código QR. Esta flexibilidad ofrece a las empresas la posibilidad de desarrollar su propia tecnología o utilizar servicios existentes para generar estas etiquetas electrónicas y códigos QR.

Sin embargo, hay ciertos elementos que deben permanecer en la etiqueta física del producto. Específicamente, el valor energético por 100 ml y la presencia de alérgenos deben ser comunicados claramente en la etiqueta tradicional. Esto asegura que la información esencial esté disponible de manera inmediata y sin la necesidad de dispositivos electrónicos.

Debate sobre la nueva ley

La nueva ley ha generado un debate en la industria. Algunos ven esta medida como una carga adicional para los productores, especialmente para las bodegas más pequeñas que pueden no tener los recursos para adaptarse rápidamente a estos cambios. Otros, sin embargo, celebran la ley como un avance hacia una mayor transparencia y un mejor conocimiento del producto por parte del consumidor.

Conclusión: un futuro más claro para el vino

La implementación de esta nueva normativa representa un paso adelante hacia la transparencia y la confianza en la industria vinícola. Los consumidores ahora pueden disfrutar de su vino con un conocimiento más profundo de lo que están consumiendo, lo que enriquece la experiencia de degustación.

Aunque su implementación puede presentar desafíos, el potencial para mejorar la confianza del consumidor y la calidad de la información disponible es inmenso. Como consumidores, ahora tenemos una ventana más clara al mundo del vino, y como productores, una oportunidad para destacar la calidad y el cuidado que se pone en cada botella.

La nueva ley de etiquetado de vinos es un brindis por la transparencia y la información. Es un cambio que, aunque pueda parecer pequeño, tiene un gran impacto en cómo interactuamos con uno de los placeres más antiguos de la humanidad: el vino.

Brindemos por una era de mayor conocimiento y apreciación del vino.

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