Aunque a priori nos pueda parecer que el modelo y tamaño de la copa no es demasiado importante, te puedo asegurar que no es así. Sobre todo, con vinos complejos los matices que podamos detectar van a depender entre otras cosas de la copa en la que los sirvamos. Por eso, aunque los modelos y materiales son infinitos, es importante que conozcas los más comunes y para qué tipo de vino deben utilizarse. No hace falta disponer de una extensa colección de cristalería, seguramente en casa no contamos con un espacio enorme para almacenarla.

Te daré unas nociones sencillas para que puedas servir cada vino en una copa apropiada y como siempre, ten en cuenta que no hay reglas estrictas, lo más importante es respetar los gustos particulares de cada uno.

1. El material y el color de la copa

Lo primero a tener en cuenta es el material con el que está hecha la copa. Ésta siempre debe ser de cristal o vidrio fino (nunca vidrio grueso y jamás de plástico o metal), además debe ser totalmente incolora, no esmerilada ni serigrafiada, es decir, totalmente transparente para que se pueda apreciar perfectamente el aspecto del vino.

2. Elementos de la copapartes de la copa

La mayoría de las copas constan de tres partes, todas ellas importantes.

La base

Es la parte inferior, el elemento que la mantiene en vertical cuando la posamos sobre una superficie. Debe tener un tamaño proporcionado con respecto al cuerpo y al tallo para que aporte estabilidad. También es uno de elementos por el que podemos coger la copa sin tener que tocar el cuerpo, evitando ensuciarlo y calentar el vino.

El tallo o fuste

Es la parte que une la base de la copa con el cuerpo. Es la otra parte fundamental por donde podemos sujetar la copa y además nos permite girarla para facilitar la oxigenación del vino. El tallo también debe tener un tamaño proporcionado al resto de los elementos para que sea cómoda la sujeción. Las copas con los cuerpos más grandes, tendrán tallos más largos, al igual que las de los vinos que se sirvan más fríos, ya que el tallo largo permite tener la copa más alejada de nuestro calor corporal.

Cuerpo o cáliz

Es el elemento más importante, ya que es el espacio que va a contener el vino y además es donde encontraremos más variaciones entre un tipo de copas y otros, según el vino para el que han sido diseñadas. El cuerpo de la copa cuenta, a su vez, con dos partes bien diferenciadas: la base y el cuello.

  • La base del cáliz es la parte inferior, donde queda el vino una vez servido. Una base ancha y extensa permitirá un mayor contacto del vino con el aire, permitiendo una mayor oxigenación, lo que está indicado para vinos con cierta crianza y con matices aromáticos más complejos y delicados. Estos vinos necesitan de una cierta evolución en la copa para mostrar todo su potencial, es necesario “abrirlos” (término utilizado en el argot de la sumillería). Por el contrario, una base de cuerpo estrecha será más indicada para evitar una oxigenación excesiva, ideal para vinos más ácidos, más frescos y aromáticos, como es el caso de vinos tintos jóvenes, de los rosados o de los blancos sin crianza.
  • El cuello de la copa, es un espacio por donde circularán los aromas procedentes del vino hasta nuestra nariz y nuestra boca. Sirve para concentrar más o menos los aromas del vino a medida que éstos ascienden por el aire hasta nuestra nariz. De esta manera, los vinos más complejos y estructurados, aquellos con más envejecimiento o aquellos que muestren matices aromáticos más delicados, verán potenciados sus aromas al servirlos en copas de cuellos más estrechos. Para vinos en los que la concentración excesiva del aroma pueda ser demasiado saturada, optaremos por copas de cuello más ancho, para que el primer golpe aromático sea más directo y se conserve todo el frescor. Esto será especialmente indicado para vinos afrutados, jóvenes, ácidos y frescos.

Te recomendamos no utilizar copas con formas muy abiertas porque esto facilita que los aromas se disipen muy deprisa.

 

3. Principales tipos de copas en función del vino

Como puedes imaginar con lo que hemos visto hasta ahora, las formas y tipología de cada copa pueden potenciar o atenuar diferentes características de un vino determinado.

En el mercado podemos encontrar multitud de modelos de copas jugando con los tres elementos de las mismas, de forma que incluso hay marcas con un modelo diferente para cada variedad de uva o Denominación de Origen, pero para que puedas disfrutar de casi cualquier vino sin complicarte demasiado la existencia, te bastará con conocer los cuatro tipos más importantes que te describo a continuación.

Copa para vino tinto

Copas Borgoña y Burdeos

Para el vino tinto existen dos modelos fundamentales: tipo Borgoña y tipo Burdeos. Ambas son copas grandes, con bases del cuerpo redondas que permiten que el vino gire correctamente en su interior. Son también amplias, facilitando la oxigenación, pero la de tipo Borgoña tiene la base algo más ancha y el cuello más cerrado lo que, facilitará la evolución y la concentración de aromas. Es una copa especialmente diseñada para disfrutar vinos elaborados con la variedad Pinot Noir (variedad reina de la región francesa de Borgoña), pero sirve también a la perfección para realzar las características de vinos envejecidos de Rioja, Ribera, Toro o del Bierzo.

 

El modelo Burdeos, es el tipo de copa más común. Se presenta como una copa algo más estilizada. Su boca, más ancha que en la copa Borgoña, permite que el vino se reparta desde el centro de la boca, minimizando el amargor de los taninos del vino. Esta copa es especialmente indicada para degustar tintos jóvenes y crianza. También puede empelarse para servir vinos blancos y rosados con crianza.

 

Copa para vino blanco

 

La copa para vino blanco es muy parecida en la forma a la de Burdeos, pero con un tamaño algo menor en el cuerpo y un tallo más prolongado. El tamaño del cuerpo menor evita una oxigenación excesiva del vino y ayuda a que conserven la baja temperatura. Este tipo de copas es perfecto para servir vinos blancos, vinos rosados y algunos tintos jóvenes y afrutados que deban servirse frescos.

 

 

 

Copa para vinos espumosos

 

Aunque hace años las copas más utilizadas para este tipo de vinos eran las de tipo flauta, en la actualidad se recomienda utilizar mejor las tipo tulipán, que son copas alargadas igual que las anteriores, pero con el cuerpo un poco más ancho, permitiendo una mejor apreciación de los aromas. En el caso de que el espumoso que vayamos a tomar tenga una larga crianza, es mejor utilizar una copa de vino blanco, que nos permitirá apreciar mucho mejor la complejidad aromática del vino.

 

 

 

 

Copa para vinos especiales

Yo aconsejo tomar los vinos generosos en una copa de vino blanco, dado que son vinos con un abanico aromático increíble y si utilizamos las copas típicas de vinos de Jerez, nos perderemos gran cantidad de matices.

En cuanto a los vinos dulces, podemos utilizar copas un poco más pequeñas que las de vino blanco, ya que normalmente de estos vinos se sirve menor cantidad, pero si no disponemos de ellas, nos puede servir perfectamente la copa de vino blanco.

4. El tamaño sí importa

Las copas deben tener un tamaño suficiente para que, una vez llenadas dos terceras partes, contengan 200 ml de vino aproximadamente, no es conveniente llenarlas más de esa proporción porque entonces no podremos girarlas sin derramar el vino.

Como he indicado, las copas de vino blanco suelen ser más pequeñas, para evitar que el vino se caliente en exceso. Si son grandes, las llenaremos un poco menos para mantener mejor la temperatura.

 

Ahora que conocemos los principales tipos de copas de vino más comunes y sabemos cuál es la más recomendable para cada ocasión, mi consejo es que inviertas en unas copas de calidad para disfrutar al máximo de tus vinos, te aseguro que merece la pena. Y para alargar su vida y que no interfieran en las características organolépticas del vino es importante lavarlas a mano con una esponja que no ralle, con agua jabonosa templada, aclararlas bien y secarlas para que no queden marcas del agua al secarse con un paño especial que no deje “pelusas”.

Recuerda que para cualquier duda sobre las copas más adecuadas para disfrutar al máximo de tus vinos, puedes pasar por Vinotropía, estaré encantada de ayudarte en la elección. 

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